Reseña en El Nuevo Día

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¡Llegaron los extraterrestres!

Carmen Dolores Hernández, para El Nuevo Día

Domingo, 18 de junio de 2017

 

                Los extraterrestres (especialmente los terroríficos, como las cucarachas glorificadas de la serie de películas de “Alien”) están de moda… otra vez. En la literatura y el cine, y aún en la radio, nos han invadido varias veces, nos han secuestrado y han estado a punto de aniquilarnos. La mayor parte de las invasiones han sido hostiles, como sucedió en el clásico “La guerra de los mundos” (1898) de H.G. Wells, y en su adaptación a la radio por Orson Welles en 1938, cuando cundió el pánico entre los radioescuchas que tomaron por cierto lo que oían. Pocas veces se describe a los extraterrestres como amigables y enternecedores a manera de ET.

                Ese prejuicio ya generalizado es el móvil principal de esta encantadora novela juvenil que intenta darle una vuelta al asunto. Para empezar, no se sitúa en la Tierra sino en Kepler 438b, planeta donde nuestra especie se refugió tras destruir el suyo. Bien recibidos por los ‘timlij’ que allí habitaban, los humanos hicieron emigrar a sus anfitriones a otros mundos de donde regresan en el curso de la historia porque no han podido adaptarse. La civilización construida por los humanos en un planeta que no era suyo, sin embargo, difiere de la que conocemos. Se han borrado ciertas diferencias, sobre todo las que clasifican a los niños como hembras o varones. Ahora todos son “infanos” de identidad sexual indeterminada hasta que la eligen más adelante en su desarrollo. Y no llevan nombre sino números de cuatro dígitos. No ha habido mucho progreso en su talante moral, sin embargo, porque reciben a los timlij en son de guerra. Prolifera la propaganda en su contra, tildándolos de todo tipo de anormalidad y creyéndolos capaces de toda crueldad.

                No todos los humanos ­ni sus infanos­ son iguales, sin embargo, y cuando un timlij pequeño y herido, Ariel, se encuentra con un infano de su edad, Sep, este se muestra capaz de ayudarlo y de entablar una amistad que supera los estereotipos.

                La novela tiene un final sorpresivo, una trama interesante y, sobre todo, un pequeño vocabulario creado para nombrar realidades extrañas.

                Hay resonancias aquí de actitudes y eventos reales: el prejuicio ante la diferencia; el recurso de apelar a una amenaza externa para conseguir la unión de una comunidad; el aislamiento y eliminación de grupos considerados enemigos.

                Esta novela obtuvo el premio El barco de vapor en su última edición de 2016. (CDH)